La bella y… ¿sus bestias?

(Ésta no es una historia real, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)

Durante las vacaciones, tratando de aprovechar el tiempo o de engañarme a mi mismo (!!) decidí ir al gimnasio, entre  el sonido de las máquinas de cardio, la estridente música y mientras hacía esfuerzos sobre humanos para seguir respirando sobre una bicicleta estacionaria, escuché una sensual y dulce voz  femenina que sostenía la siguiente conversación, aparentemente en el teléfono:

Aló, ¿Lorena?, ¡Hola Lore!, te Llama Fernan, bien gorda, oye,  ¿tienes espacio hoy para una manicura, un facial, un tratamiento exfoliante y un “french”en mis uñitas de los piecitos?, si es que no pude llegar ayer por que tuve que ir al salón a que me alisaran el pelo, y en la tarde tuve que ir a que me actualizaran el telefono, ¿puedes ahora? ¡lindo! Entonces llego como a las 3, ¿esta bien?, ok, besitos, chao!

Al escuchar la plática, y como buen salvadoreño curioso, tuve que parar (contra mi voluntad) de mi rutina en la bicicleta estacionaria y voltear a ver de donde provenia esa vocecita.

Al voltear observé  una hermosa chica de piel  blanca, cabello obscuro recogido en una cola de caballo y una figura de las que pocas veces se ven en la vida real, vestida con ropa de gimnasio muy fina y sosteniendo en su mano izquierda un I-phone de última generación, y en su derecha una pequeña carterita D&G.

Al ver que detuve mi rutina se acercó a mi, se inclinó dulcemente y me dijo en un tono muy sexy:

¿ya terminó en la bici?

No puedo describir la plétora de sentimientos que se produjo en mí, por lo que intentaré describir lo que ví y sentí:

Sentí un olor a  pescado salado y seco que ha pasado 3 semanas al sol y ha sido mezclado con aceite de motor y queso duro viejo, el cual provenia de sus hermosos labios. Mientras mis sentidos se chocaban ante tal olor, mis ojos no pudieron separarse de su dentadura color atardecer de verano: entre rojiza y café, que se veía flanqueada por una enrojecida, y en algunas áreas blanquecina encía, en la cual se alcanzaba a vislumbrar una cruenta batalla entre el sarro y las bacterias, que peleaban cual bestias sin piedad por dominar la mayor cantidad de dientes posible, ¡todo en ese bello rostro!

En un gesto que tenía menos de galantería y caballerosidad, y más de huída o de “corre por tu vida” me levanté rapidamente, cediendole la bicicleta tras decirle brevemente:

Si, puede usted usarla.

Después de presenciar la dantesca y contrastante imagen que mis ojos acababan de observar, me puse a pensar en como priorizamos de una manera superficial nuestros problemas: Dedicamos gran parte de nuestro tiempo e ingresos  a tener un cabello hermoso y brillante  ante la vista de los demás, de usar la ropa mas “in”, perfumes suntuosos  y tener el cutis mas envidiado, el carro mas llamativo,  el “look” mas impresionante o el mejor celular del mercado, y obviamente si tengo celular debo preocuparme de no quedarme sin saldo.

Y no es que ello esté mal, sinó que priorizamos esos elementos por sobre lo que etiquetamos como secundario o que puede esperar, tal como cuidar nuestra propia salud, mantener buenos hábitos de higiene y una dentadura limpia y sana, en consultar periódicamente a nuestro odontólogo de elección pues nos resulta demasiado “caro” o esperamos  hasta el momento en que nos  “duela una muela”, teniendo el odontólogo que realizar tratamientos correctivos de un problema grande y molesto. Lo interesante es que no tomamos en cuenta que si no permitiéramos que nuestros problemas dento-bucales se agravaran tanto, al grado de esperar la aparición de molestias o dolores, los tratamiento odontológicos no serían molestos ni dolorosos, pues serían unicamente de mantenimiento y no curativos o correctivos, evitando asi el uso de técnicas molestas e incómodas.

Esta bien que nos preocupemos por poseer todos los elementos que nos ayuden a tener una vida mas cómoda,  placentera y bonita, pero no debemos descuidar nuestra propia salud, pues no hay I-phone que valga ante un dolor de muelas!!!!!!

Una vez que reflexioné en mi mala actitud hacia la guapísima joven, me acerqué nuevamente a ella, le ayudé a acomodar la bicicleta  de manera que le resultara más cómoda y de manera gentil y dulce le dí una tarjeta de presentación.

Por:  Javier Francisco Roque Trujillo

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8 thoughts on “La bella y… ¿sus bestias?

  1. Muy interesante historia te felicito por escribir esto porque en realidad pasa, ficticia o verdad, esto pasa…muchas veces la higiene dental, o lo que no se ve es lo que se deja para despues, y muchas veces resulta caro carisimo cuando ya no se posee la pieza. Te felicito por escribir, en verdad se necesita esto y no es anti ético porque nomenciona ni nombre de mujer, es una persona que nadie sabe quien es, pero lahistoria pasa a diario…felicidades. El que opino mal de entrada al leer la historia supe que era ficticia lo que no es ficticio es el problema que a todos todos nos pasa por no querer ir al medico cuando se necesita. Felicidades Doctor y adelante!!!!

  2. yo no soy odontologo, soy medico y me parece que uno debe valerse de estas formas para llamar la atencion sobre la salud bucal pues los metodos convencionales para llamar la atencion ya no funcionan, y esto deberia aplicarse no solo para la salud bucal sino para la salud en general.

    no creo para nada que sea poco etico o denigrante.

    JAIME.

    1. Primeramente buenos dias Sebastian, Gracias por tu comentario. La historia que esta escrita es ficticia, la persona descrita en realidad no existe; en ningún momento pretendo con mis publicaciones denigrar ni hacer sentir mal a nadie, sinó hacer ver de una manera diferente y que no le resulte aburrido al lector los problemas mas comunes relacionados con la salud bucal, me parece a título personal que no estoy faltando a la ética en ningún momento con la publicación de ésta entrada, pero si a ti te lo parece, tomaré muy en cuenta tu comentario para futuras publicaciones.
      Agradezco nuevamente el comentario, saludos

    2. Sebastian:
      Yo tambien soy dentista. Indepediente de si el personaje de la historia es ficticia o no, es una realidad que hay gente que se comporta de esta manera, y eso tiene trascendencia en la salud oral de una persona. Como personal de la salud, es nuestra responsabilidad llamar la atencion a cualquier persona que exhiba comportamientos anormales aunque parezcan rudas nuestras sugerencias. Seria interesante que hicieras a un lado lo “denigrante” de la historia y tomaras nota del mensaje que se quiere transmitir. Talvez para ti no sea valido pero puede que algun amigo o conocido tuyo le resulte de utilidad lo que aqui has leido.

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