¡Me fallaron las espinacas de popeye!

Pues ni modo, como dicen los jugadores salvadoreños: ¡asi es el fútbol! Debido a mi lesión en el codo derecho, me ví obligado a retirarme tempranamente de mi incursión por el golf, el ténis y hasta de la halterofilia o levantamiento de pesas (¡!); de manera que tuve que buscar otra práctica deportiva que me mantuviese activo y principalmente que me gustara.

Es así que decidí incursionar en el ciclismo, recientemente empecé a frecuentar las “cicleadas” de un grupo al que me invitaron unos amigos: los “Ciclistas Urbanos”, quienes movilizan grupos cercanos a la centena de personas con ánimos y deseos de pasar un momento sano y divertido sobre sus bicicletas paseando por las calles del gran San Salvador durante la noche, cuando el tráfico ha disminuido en gran manera, eso si, respetando las reglas de tránsito y guardando las medidas de seguridad pertinentes para evitar desgracias: casco, protecciones, iluminación, etc; contando siempre con el apoyo de los organizadores, a quienes aprovecho para felicitar e incentivar a continuar con ésta bonita empresa que han emprendido: un grupo de salvadoreños hermanados por la pasión de montar sus bicicletas.

Saludos especiales también a los amigos de Flybikes, quienes prestan auxilio técnico a los que sufren desperfectos mecánicos durante la ruta.

La semana anterior tuvimos una ruta bastante interesante y sumamente divertida, pero eso si, con partes en las que hubiese deseado que mi bicicleta tuviese alas o que al beber de mi botella con agua lo que encontrase fuera una especie de elixir de espinaca, para que al mejor estilo “popeyesco”, pudiese subir esas cuestas sin el mas mínimo esfuerzo; cosa que obviamente nunca sucedió, y me ví obligado a, como se dice en nuestro idiosincrático medio: a “zocarla” y a tener sumo cuidado de no arrollar mi lengua con la llanta trasera de la bicicleta (pues ésta iba cual corbata fuera de mi boca, jejeje).

Al final, dos horas y media y 21 km después, vimos coronado nuestro esfuerzo al completar la ruta (¡completita!), habiendo pasado un desestresante y BUENÍSIMO momento, con la satisfacción de que apesar de estar un poco reseca, conservé intacta mi propia lengua la que, afortunadamente, no arrollé.

Toda ésta adrenalina, y emoción me hizo reflexionar sobre el poco tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos, es decir, a relajarnos, a cuidar nuestro organismo para que éste funcione adecudamente, hacer ejercicio, tener adecuados hábitos de higiene bucodental, incluso a darle las gracias a Dios por lo que nos ha dado y lo que nos ha apartado, tantas cosas que los problemas del dia a dia nos impiden apreciar y practicar.

Vivimos en un mundo lleno de problemas, tensiones y dificultades, en el que no nos alcanza el tiempo ni para lavarnos los dientes: tengo una reunión al medio dia, se me complicó algo, el tráfico, la delincuencia, el tiempo no me alcanza, en fin… situaciones que nos roban (por que asi lo dejamos) la posibilidad para cuidar de nuestra propia salud, incuyendo la salud bucodental.

Todo éste stress tiene serias repercusiones en nuestra salud, particularmente a nivel buco-dental (sinó pregúntenle a mi amigo Murinho en “El clásico y los gatos encostalados de Mourinho”, publicado en éste mismo blog semanas atrás), repercusiones que pueden desencadenar en problemas mas serios si no se tratan adecuada y oportunamente.

Nunca cae mal un cafecito con un buen amigo, una sesión de BUENA MÚSICA, una agradable cena con el ser o seres amados, una buena sudada bicicleteando con los “Ciclistas urbanos”, asi como lo que me atañe como profesional de la salud bucal: el adecuado cuidado del aparato masticatorio, cepillado tres veces al dia, el uso adecuado del hilo dental, asi como de enjuagues y otros elementos que ayuden a mantener un óptimo desempeño de nuestra cavidad oral y de nuestro cuerpo, en fin, las cosas que nos mantienen vivos y funcionando al 100%.

Asi que, estimad@ amig@ lector@, no deje que el dia a dia le destruya así mismo: dia a dia, dedíquele tiempo a su salud, dedíquese tiempo a usted mismo, y si ya habia olvidado o tiene dudas sobre como anda su salud bucodental, nos vemos en la próxima bicicleteada con los ciclistas urbanos, donde ¡con mucho gusto! le puedo dar una de mis tarjetas.

Por:

Javier Francisco Roque Trujillo

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4 thoughts on “¡Me fallaron las espinacas de popeye!

  1. Mi buen amigo Javier definitamente estas publicaciones son muy buenas, te felicito porque haces de algo cotidiano una reflexión excelente y divertida de la importancia de nuestra salud bucal que a veces dejamos a un lado.

    1. Ese es el objeto Patty, dejar una espinita en que pensar con el objeto de mejorar nuestra salud bucal…
      Gracias por el comentario, cada inicio de semana estará publicada la historia semanal
      Saludos cordiales

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