Yo y mis “super poderes”

En una noche de esas en las que no hay nada planeado, pero con la inquietud de pasar un buen momento, recibí una sugerencia bastante oportuna y que me pareció muy interesante: ¡una bella dama me invitó a ir al cine!

Ahí mismo en la sala de cine, y solo después de haber disfrutado de una suculenta cena y una agradable compañía,  fue que tuve una experiencia epifánica, después de una semana un poco ajetreada y difícil me surgió la siguiente inquietud: ¿De que sirven la integridad, la honestidad y los principios en un mundo que no los aprecia, y que no pierde ocasión para echarte en cara que no eres bueno, que lo que haces como individuo no cuenta?

Interesante cuestionamiento el cual se fue despejando conforme la película avanzaba en su trama. Capitán América, last avenger, fue la proyección elegida por mi bella acompañante, quien no imaginaba las entrelazadas ideas que se armaban en mi cabeza mientras veía la película.

La misma narra la historia de un joven, Steve Rogers, cuyo deseo ferviente de servir a su país nunca se vió frustrado a pesar de su frágil e inclenque contextura física, y que gracias a un experimento científico obtiene una fuerza y desarrollo físico sorprendente (se pone bien “bueno”, jajaja), y que entre interesantes así como entretenidas escenas de acción, explosiones, persecuciones, etc. Ayuda a su país, mata al malo y salva al mundo… Nada diferente de lo que se puede esperar de una película de alto presupuesto con la etiqueta Marvel (sinónimo de éxito taquillero), a excepción que curiosamente no se queda con la chica…

Obviaré mencionar lo BUENÍSIMA que esta la película, sin embargo lo que me llamó la atención fue el gran mensaje oculto (almenos para mi) que encierra éste film: los valores del personaje protagonista (perseverancia, integridad, honestidad, sinceridad y humildad.), valores que se mantienen inalterados a pesar de habérsele otorgado un GRAN poder, un poder que fácilmente le brindaría la posibilidad de poseer al mundo a su antojo.

Muchas veces perdemos el tiempo deseando “super poderes” que nos permitan cumplir cuanto deseo retorcido queramos: fuerza descomunal, visión de rayos X, dominio sobre el tiempo y el espacio, las cenizas mágicas del Cipitio, super velocidad, garras tipo wolverine, en fin… características que nos hagan “superiores” al humano promedio; y mientras perdemos el tiempo deseando lo que imposiblemente podríamos conseguir, descuidamos cosechar las verdaderos “poderes”,  los que en vez de hacernos “super humanos”, nos HUMANICEN; poderes que ya poseía  el debilucho Steve Rogers antes de convertirse en el capitán América, y que fueron potencializados después de su transformación.

Pero ¿como se obtienen esos poderes?, ¿que formula hay que tomar o a que científico loco hay que recurrir? Curiosamente no nos damos cuenta que están dentro de nosotros mismos, pero que los ocultamos cada vez que alguien pide “vía” para incorporarse a nuestro carril, y nosotros en lugar de darle el paso aceleramos nuestro vehículo para que “no nos gane el espacio”, o cada vez que esa persona que detestamos en el alma pasa a nuestro lado y preferimos hacernos como que revisamos el teléfono celular por no decir un “buenos dias”, o cuando ese compañero de trabajo que se cree “la orilla azul de la bacinica” necesita ayuda y nos hacemos “los suizos” diciéndonos: “si él se cree chivatada, no necesita ayuda de nadie”

Si tan solo cultivaramos los super poderes de Steve Rogers, seguramente viviríamos con mas tranquilidad, mas relajados y contentos con nosotros mismos y con nuestro trabajo, pues sabríamos que estamos dando el 100%  de nosotros, que estamos haciendo las cosas bien.

En mi caso particular que soy la antítesis del Capitan América: ni “cholo”, ni fuerte, ni rápido (a excepción de cuando monto mi bicicleta, jeje), sin embargo trato de emular los poderes de Rogers, lo que sucede es que como a todo super héroe, al inicio uno no los puede manejar completamente, pero ahí se va haciendo el esfuerzo por ser mejor cada dia, por que se lo debo a mis pacientes, se lo debo a mis alumnos, a mi familia y principalmente por que me lo debo a mi mismo, pues como leía hace unos días: ¿como puedo ser bueno con los demás si no soy bueno conmigo mismo?

Así que, mi estimad@ amig@ lector(a), dedíquele tiempo a cultivar sus “super poderes”, recuerde que descuidar su salud bucodental no le va a traer ningún poder, mas que perder uno que otro diente… y por mi parte le ofrezco los “super poderes” que obtuve durante mi formación  en las aulas de mi amada Facultad de Odontología de la Universidad de El Salvador, ¿alguna duda?  Revise la tarjeta que le vengo dando desde que incié mis locuras en éste blog.

por

Javier Francisco Roque trujillo

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3 thoughts on “Yo y mis “super poderes”

  1. si doc cuantas veces deceriamos tener poderes para hacer nosotros disque tantas cosas que no podemos hacer, cuando en verdad si las podemos hacer pero muchas veces nos volvemos comodos y nisiquiera intentamos lograrlas
    de nuevo doc un buen blog simpre me entretengo leyendo sus historias y siga escribiendo muchas mas

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