El capitán Gorrión y el Pulpolito Negro

Chepe Gorrión, un elegante, afable y regordete marinero con un ánimo impetuoso y ganas de hacer bien su trabajo, había sido nombrado Capitán del “pulpolito negro”, una embarcación conocida por los siete mares como una de las más complicadas y enredadas de manejar: tenía la reputación de ser aburrida y muy poco interesante, al grado que casi nadie quería ser tripulante de la misma. Corrian  rumores que ésta situación se debía a los personajes que habían capitaneado a pulpolito negro los últimos años, éstos eran arrogantes y maltratadores, otros decían que el problema habían sido las tripulaciones superfluas y sin ningún interés por nada que no fuera divertirse y holgazanear; otros le achacaban directamente la culpa al pulpolito negro, pues decían que sus maderos y ataduras estaban viejas, desvencijadas y no servían para nada.

Sea cual fuere la razón de la mala fama del pulpolito negro, Gorrión, a pesar de la inquietud que ésta le producía, aceptó afanoso la capitanía de tan dificultosa embarcación, le asignaron una nueva tripulación: la mayoría marineros jóvenes e inquietos, algunos pensando pasar únicamente buenos momentos bebiendo ron y cantando canciones como en las películas de piratas, otros con la idea de alejarse de sus problemas, buscando en el mar una vía de escape a sus vidas problemáticas; también habían otros tantos con razones más loables: el interés de aprender los secretos que ocultan las olas del mar, y de usar al pulpolito negro como una herramienta para crecer como marineros; en fín las características y valores de la nueva tripulación del pulpolito , ahora asignada al capitán Gorrión, eran tan diversas como las mismas olas del mar.

Navegando en altamar, y después de varias experiencias agridulces con las olas,  la tripulación y el barco mismo,  Gorrión se preguntaba  si valía la pena todo el esfuerzo que él hacia en la capitanía del pulpolito, cuando la tripulación no apreciaba su ímpetu por considerar la labor del capitán como algo que “de todas maneras tenía que ser hecho por alguien”, fuera quien fuese y de la manera en que fuera; no reparaban en la dedicación que ponía Gorrión a cada pequeña tarea que significase dirigir el pulpolito.

Una mañana cuando Gorrión estaba a punto de tirar la toalla renunciando a la capitanía, sentado sobre un barril de pólvora inmerso en sus pensamientos, vivió uno de esos pequeños pero representativos momentos en los que se cosechan los frutos del esfuerzo y la dedicación, no me refiero de  frutos económicos como el descubrimiento de un tesoro o la obtención de un botín, sinó de frutos más valiosos y más perdurables en la vida de un marinero:

Barba yonga, el único marinero que había pertenecido toda la vida a la tripulación del pulpolito negro, al ver la congoja en la expresión de Gorrión se acercó a su capitán, y ofreciéndole un trago de su botella de ron tuvo la siguiente conversación con él:

–          Es difícil el pulpolito,  ¿verdad?

–          El barco es de difícil comprensión y manejo, pero dedicándole tiempo se le encuentra la                  belleza implícita en él, asi como el ritmo. Respondió Gorrión después de dar un largo y profundo trago           de la botella

–           ¡Tripulación difícil! Dijo Barba Yonga soltándo una carcajada burlona. No se desanime mi                           capitán. ¿Puedo serle sincero?

–           Adelante barba Yonga, a éstas alturas no creo que haya algo que me desanime mas…

–           Usted no es el mejor capitán que el pulpolito negro ha tenido

–          Por lo visto no eres el único de mi tripulación que lo piensa. Dijo Gorrión encogiendo los                        hombros y mostrando un dejo de desánimo..

–            Déjeme terminar, usted no es el mejor capitán que el pulpolito negro ha tenido, pero es el                que más me ha enseñado desde que puse un pie en éste barco.

             Verá, el éxito de un capitán no se verá reflejado en lo que piensa la tripulación de él, sinó                en lo que ésta haya aprendido de aquel. Con usted he aprendido que lo que yo asimile y                    aprenda como marinero va a depender exclusivamente de mi, que usted se preocupa por                  que yo comprenda al barco, a pesar que únicamente se le ha pedido que lleve al pulpolito               de un lugar a otro, usted se ha preocupado por enseñarnos a sobrevolar las aguas mas que             a navegar por el mar. De verdad le agradezaco por querer enseñarnos.

Asombrado por la confesión que barba Yonga recién le habia hecho, Gorrión se sintió inicialmente desconcertado y hasta confundido, pero al pensarlo con detenimiento se dio cuenta que estaba equivocado al sentirse decepcionado, pues si una persona de la experiencia de Barba Yonga le reconocía su trabajo, entonces valía la pena todo su esfuerzo.

“No vale la pena gastar polvora en zopes”, dice un reconocido adagio, con ésa confesión el capitán se había dado cuenta que en el pulpolito negro no habían sólo zopes, habían hombres buenos, con deseos de ser mejores; ¡que mejor forma de honrar a esos pocos que seguir haciendo su trabajo de la manera en que la había estado haciendo desde que inició su capitanía al mando del pulpolito negro!. Así, tomó su sombrero, se dirigió al puente de mando y continuó con el mismo ímpetu con el que inició su labor, llevando al pulpolito negro hasta los confines del océano y compartiendo con su tripulación sus secretos y consejos para ser un mejor marinero.

En ésta ocasión mi reflexión será corta: no hay mayor satisfacción que hacer bien el trabajo que me toca hacer, si  hago mi trabajo con tódo mi esfuerzo y hasta me gusta hacerlo bien, llevo terreno ganado, y si por encima de todo eso mi trabajo me gusta y hasta me pagan por hacer lo que me gusta… ¡ya es una bendición! Hago bien lo que hago por que lo que hago me gusta…

Por

Javier Francisco Roque Trujillo

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6 thoughts on “El capitán Gorrión y el Pulpolito Negro

  1. Bonita y entretenida Fabula Capitan, continue llevando el barco guiado por su compas personal. Saludos mi Amigo.

  2. No estaba muerta…. andaba de parranda!!!!!!!! que ondas Doc. mira q realmente es una bendicion solo el hecho de tener trabajo y si para rematar nos gusta, que mas podemos pedir!!!!!! prometo no perderme!!!!!!!!!!!!

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