Hay que dejar de… hay que empezar a…

Era un día de esos en los que uno desearía no haberse  levantado de su cama y quedarse ahí dormido bajo la seguridad de su “colchita”,  un día en que cada paso pareciera haber sido dado con el pie izquierdo, o que cada perrito que se encontrara en la calle se acercara a nosotros con la finalidad de descargar su vejiga en los pies… Era un día de esos, nublado, cabizbajo y meditabundo, un día en el que “existir” no era lo más conveniente.

Y ahí estaba yo luchando con cualquier cantidad de problemas que se estrellaban contra mí cual insectos en el parabrisas de un auto a toda velocidad: El silencio sepulcral de mi despertador causado por una falla eléctrica, un baño con agua HELADA de un barril debido a la falla en el servicio de agua potable, una llanta pinchada que se traduce en una llegada tarde al trabajo, la complicación del cuadro de un paciente en mi oficina, la pérdida de TODA la información de mi computadora a causa del fatídico e inesperado deceso de mi disco duro, en fin… cualquier problema que se le ocurra, ese día me pasó.

Pero curiosamente, mientras me lamentaba por estar viviendo un día tan difícil, por haber perdido TODA la información de mi disco (incluyendo unas clases que me había demorado semanas en elaborar), permanecía sentado con la frente apoyada en mi mano, viendo la computadora que contenía, cual féretro, el cadáver de mi disco duro, viví uno de esos momentos que en verdad cambió mi forma de ver las cosas, uno de esos momentos que si se pudiesen embotellar y vender al mejor postor sin duda alguna me llevarían a la riqueza; me vino a la mente una pregunta: ¿Y?

¿Por que perdemos el tiempo lamentándonos por las cosas malas que nos suceden? ¿Por qué en vez de buscar una manera de solucionar las dificultades que se presentan la pasamos desperdiciando el tiempo lamentándonos o deseando un día que nunca viviremos si seguimos ahí desperdiciando mas tiempo lamentándonos?

Los seres humanos somos por naturaleza medio emos, pues vivimos buscando una razón para estar tristes, decepcionados o mal humorados, ¿será que acaso teniendo sentimientos como éstos lograremos solventar nuestros problemas? O a lo mejor estando triste vendrá algún super amigo quien cual superhéroe (con todo y capa y calzoncillos sobre los pantalones) nos ofrezca su ayuda para resolver las cosas que nos tocan a nosotros mismos resolver.

Si algo aprendí ese día, es que todo esta en la actitud con la que afrontamos los problemas, de todas maneras Dios nunca pondrá en nuestro camino obstáculos que Él sabe que no podremos rebasar, ese dia decidí dejar de lloriquear y empezar a actuar, decidí dejar de buscar la justificación perfecta para mi pasividad, decidí empezar a hacerme cargo de mis propios problemas, decidí… tomarme una limonada… pero después empecé a hacer todo lo anterior, jejeje.

Llevé la computadora donde alguien con conocimientos en reparación de equipos, y aunque mi disco duro sigue muerto, almenos tuve la oportunidad de actualizar mi sistema operativo, optimizar el rendimiento de la máquina con mas memoria  e instalar nuevas y mejores herramientas multimedia. La mente clara y acertiva me ayudó a buscar una solución a la complicación de mi paciente, al grado tal que pudimos obtener resultados incluso mejores de los que habíamos planeado inicialmente.

Mejoró mi actitud, mi dia mejoró, pues al haber perdido las clases que me mantendrían despierto esa noche en soledad frente al computador, tuve el tiempo para una interesante cita con una hermosa rubia que para que les cuento… cita que no hubiese tenido la oportunidad de vivir si hubiese tenido que estar atado al computador.

Es mas, la prueba mas grande de mi cambio de actitud es que terminando de escribir ésta nota hubo un fallo en mi computador de escritorio y perdí mas de la mitad de la historia que estoy compartiendo ahora con ustedes, pero gracias a esa manera de ver las cosas, tuve la inspiración para escribir de nuevo, quizá mejor que como la había hecho antes de la falla del programa (eso espero, jeje).

Asi que es hora de dejar de buscar excusas para derrotarse, de dejar de buscar la solución a nuestros problemas en los demás, a dejar de acusar a otros por nuestras propias fallas, y hay que empezar a pensar, a construir, a actuar, a vivir…

Por

Javier Francisco Roque Trujillo

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4 thoughts on “Hay que dejar de… hay que empezar a…

  1. JAJAJAJAJAJAJA DOC DESCRIBIO EXACTAMENTE COMO NOS SENTIMOS AVECES PERO COMO USTED DICE AUNQUE MUCHAS VECES NO VEMOS MAS ALLA DEL PROBLEMA , CON UNA SONRISA Y LA CONFIANZA DE QUE TODO SALDRA MEJOR HACE Q CAMBIEN LAS COSAS

  2. Me encanta esta actitud, es la que nos hace crecer y madurar interiormente, esto supondría no repetir el error, sin embargo si ocurre nuevamente es de valientes, como lo natural en los peques, sí uno cae casi que de inmediato se levanta, se sacude, su madre o el encargado de cuidarle le ayuda y le anima a continuar. Buena lección!!!
    Saludos cordiales.

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