Una idea y tres formas de descomponerla

rodins-thinkerEn esos viajes astrales que le dan a uno de vez en cuando, repentinamente me empezó a dar vueltas por la cabeza algo relacionado a una idea, pero al mismo tiempo  tres maneras diferentes de descomponerla o de verla, cada forma plantea un abordaje diferente para el mismo problema (“menjurjes” mentales los míos). La idea que me ha revoloteado por la cabeza es cumplir satisfactoriamente con las obligaciones que me corresponden como profesional, como cristiano, como hombre… y les propongo a continuación las tres maneras de descomponerla:

1. Tan fácil que resulta hacer bien el trabajo que le corresponde a cada uno.

En un mundo ideal, en el que spider man encontraría edificios por doquier donde colgar su telaraña, donde no existiesen los “princesos”, donde Arjona escribiese canciones sin monotonía, etcétera etcétera. En un mundo ideal ésta debería ser la composición de mi idea la cual fuese común denominadora en los trabajadores, estudiantes, profesionales y seres humanos en todas las áreas, en todos los niveles y en todas las actividades, pues no hay mejor recompensa que el sentimiento de hacer algo bien, de esforzarse por hacer algo que al final te haga sentir orgulloso, completo y satisfecho, aquella sensación de haber pasado por el mundo y dejar huella en la vida otros, pero huellas buenas, de las que guían un camino, de las que llevan a un buen destino. Para bien o para mal, siempre hay variables que escapan a nuestro control y dominio, lo cual dificulta en algunos casos que esto de hacer bien las cosas sea sencillo.

2. ¡Bien!, resulta que hay que hacer el trabajo que le corresponde a cada uno

Cuando ese mundo ideal no está a nuestro alcance, y nos topamos con obstáculos, dificultades y problemas, o con gente con personalidades destructivo-obstructivas, es decir que no buscan nada más que atacar lo que haces y por ende de obstaculizarte, todo por el simple placer de hacerlo. Y entonces, ¿que? ¿Deprimirse? ¿enojarse? ¿rendirse? La mente y el actuar de un buen trabajador, de un buen hombre, de un buen cristiano siempre debe ser hacer lo que le corresponde de la mejor manera que este en sus manos, muy  a pesar del medio que le rodee, nunca quitar la vista del objetivo final: la satisfacción de poder reposar con tranquilidad la cabeza sobre la almohada cada noche sabiendo que ha obrado correctamente, justamente, muy a pesar de “la cola” que tenga el asunto. Es decir, hay que “hacerle huevos” y trabajar de la mejor manera posible.

3.  Que trabajo le resulta a cada uno hacer bien lo que le corresponde.

Desafortunadamente siempre existe gente que visualiza su vida con ésta composición de mi idea central, algunas veces por acomodamiento, otras por ignorancia, pero algunas con plena conciencia de sus acciones y proceder. Algunas personas pasan la vida (por que no la viven) cumpliendo, si se le puede llamar así a “pasar el tiempo”, obligaciones de forma mecánica, teniendo como único combustible o meta el cheque al final del mes sin reparar en el trabajo que han realizado OTROS para que las tareas sean cumplidas, es decir, cual mosca que sobrevuela los alimentos solo para ensuciarlos.

Asi en un mismo pensamiento descompuse mi idea original, confieso que al iniciar a escribir éstas líneas,  tenía una idea muy diferente de lo que terminé escribiendo, pues iba a razonar y centrar mis letras en lo bonito que sería tomar como ideal la primera de las tres formas para descomponer mi  idea original (¡difícil!)

Mientras escribía, una buena amiga se me acercó y me dijo algo que me despabiló tremendamente: “Dios se perfecciona en nuestras debilidades” ¡Que cosa más verdadera!, es en esos momentos cuando sientes que todo va mal y que no puedes más, que todo son problemas y obstáculos, es cuando se debe de pensar en que muchas veces, para valorar algo, esto debe de costar, y debe de contrastar de entre lo malo que nos rodea en ese momento, por ejemplo, no es posible notar la belleza de una flor si no está rodeada de mala hierba, o ¿Cómo disfrutar del calor del sol si no se está en el frío? O si se quiere ver asi: ¿Cómo apreciar lo que hago o trato de hacer bien con TODAS mis fuerzas si no hay obstáculos que me lo hagan difícil? Es todo cuestión de contrastes, lo bueno en realidad no se aprecia si no se ha probado lo malo… ¿o no? Nuestra obligación al fin y al cabo es hacer las cosas como deben ser hechas, poniendo todo el empeño que se pueda para que éstas se realicen adecuadamente.

A lo mejor estaré siendo muy iluso o romántico, tratando de ver el vaso “medio lleno”, ¡Vaya usté a saber! Mientras tanto como dice mi buen amigo y escritor de su propio blog: ¡Adelante caminante! Hay que echarle ganas a ésta vida…

Por

Javier Francisco Roque Trujillo

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