Una carta para ti…

Te envió Dios cuando no lo sospechaba, cuando la vida en su tumultuoso trajín nos llevaba por sus caminos sin pensar en tu llegada, cuando no pensaba en recibirte, no ese día, no a esa hora… Saber de tu venida fue un mar de emociones, repentinamente todo tuvo sentido: todo se fue preparando, el mundo entero conspiró para tu venida y no podías venir en momento mejor. Resulta que Él, quien te manda, ha sabido preparar perfectamente el camino que recorrerías hacia nosotros.

Aún no has llegado, y ya nos dejas saber con firmeza que vienes en camino: mamá se ha sentido mal, y ha estado vomitando, pero sabe que la incomodidad es parte del proceso, y lo acepta con el más grande amor y paciencia, con el amor que solamente ella en éste mundo podrá sentir por ti, y lo siente desde ya: amor de madre.

No te conocía, y en el fondo parecía increíble saber de tu venida, pero todo cambió cuando escuchamos el rápido, sonoro y firme latido de tu corazón: como tambores que anunciaban ceremoniosa y rítmicamente tu venida. Esa habitación oscura y fría, donde se realizaban los exámenes, se iluminó con un esplendor cegador y sobrecogedor, llenándonos de ansiedad, tranquilidad, preocupación, paz, seguridad y amor, todo en un mismo sentimiento.

La vida da vuelcos inimaginables y sorprendentes, Dios te lanza al agua aunque creas que no puedes nadar, lo bonito es que Él conoce tus capacidades y sabe que no te ahogarás… Con esa idea en mente me lanzo a ese enorme océano que traes contigo bajo el brazo, a ese océano lleno de incontables misterios y aventuras, de alegrías y tristezas, de buenos y duros momentos, porque sé que Él no nos dejará ahogar, que estaremos mejor, los tres: juntos. Es difícil de asimilar que yo, el hombre más imperfecto de éste mundo, tenga la misión de ser responsable de alguien tan indefenso, inocente y puro como tú, y aunque tengo la plena certeza y convicción de dar lo mejor de mí para cuidarte, y que trataré de guiarte por ésta vida para que seas una persona de bien, al final no estoy seguro de quién terminará educando a quien; lo que sí sé desde ya, es que contigo seré una mejor persona, un mejor hijo, un mejor esposo y espero ser un buen padre.

Ojalá que al final de mis días, sepas perdonar mis errores (los cuales seguramente cometeré), pues serán propios de mi humana mortalidad, ignorancia, inexperiencia y en algunos momentos por testarudez y necedad. ¡Como comprendo a tus abuelos ahora! todos sus esfuerzos como padres fueron acertados, no porque nunca se hayan equivocado, sino porque cada equivocación les hizo ser mejores padres, porque supieron mejorar… espero ser almenos la mitad de bueno contigo como lo fueron ellos conmigo.

Ahora mientras espero tu llegada imagino el momento de tenerte entre mis brazos, y cuando apenas haces visible tu presencia en la pancita de mamá, mi corazón ya palpita con impaciencia y deseo de iniciar esa aventura, de verte, escucharte y sentir tus manitas palmeando mi barbilla, no es difícil amar sin conocer. ¡Ya vente! tenemos muchas cosas que hacer juntos: muchos lugares que visitar, muchos abrazos que dar, muchas risas, muchas recetas que cocinar, mucho que hacer reír a mamá,  mucha vida que vivir…

Sin más palabras que poder usar para decirte cuanto te ama y te espera…

Tu papá

Anuncios

One thought on “Una carta para ti…

  1. Wow Dr. Roque no cabe duda que la paternidad le ha sentado muy bien. Que bonita manera de describir el amor a su hija y a su esposa!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s