¿Que mas pedirle a la vida?

El tiempo pasa volando rápida y silenciosamente, un día tuve la Bendición de coincidir con ella: sentada en ese banquito, hermosa y concentrada en lo que hacía. Yo unos pasos adelante, pero a Dios gracias en el mismo camino… Fue un flechazo indoloramente cautivador, casi instantáneo, fulminante y posesivo, ahí empezaste…

Aquellos jóvenes maduraron, como maduró la idea de tu existencia, un día decidieron caminar juntos, uniendo las vidas y separando los miedos. Jugando a ser adultos y sin saber cómo ni donde, escogimos tu nombre, pasó el tiempo y ese nombre se transformó de un anhelo o un sueño, a una realidad que se hace tangible al ver tus hermosos ojitos cuando nos escuchas llamarte por tu nombre.

Parece que fue ayer cuando mamá te vio en sus sueños, cuando tiempo después desperté una mañana pensándote, imaginando tus ojitos y tu carita, sin imaginar que esa misma noche se arrancaría de mi corazón, repentina y sorpresivamente, un pedacito que nunca más volvería a entrar, pues haría nido en tu ser,  esa noche te tuve entre mis brazos y volteaste mi vida completamente.

Y como quien no quiere la cosa diste tus primeros pasos, aprendiste a usar el tenedor, a ponerte los zapatos y el pantalón, aprendiste a subir las gradas y a deslizarte en el tobogán por tu cuenta, a escoger lo que quieres ponerte y lo que no; con el paso de los días y del cruel tiempo, un día desarmaste y armaste completamente mi mundo al decir clarito, una después de otra, tres simples palabras que al ser pronunciadas con tu dulce voz, pierden toda la simpleza, me inyectan de vida y derriten de amor: “Te amo papá”.

Ahora te veo correr, saltar y platicar incansablemente, y mientras rotulo con tu hermoso nombre cada uno de los libros y utensilios que necesitarás en tu próxima incursión al kínder, me atormenta una pregunta cuya respuesta conozco, pero prefiero ignorar: ¿Por qué estas creciendo tan rápido? Quédate chiquita ¡no crezcas más!

Salta, corre, rie, mánchate, mójate, disfruta tu niñéz mientras mamá y yo disfrutamos cada momento a tu lado, cada ocurrencia, cada risa y cada caricia; y aunque el tiempo avance, los momentos se quedan y se tatúan en nuestros corazones.

La vida es una sola y no espera por nadie, ¡sigue tu ritmo, sigue creciendo! Eres única y muy valiosa, una hermosa y muy noble niña, que un día será una gran mujer independiente y sobresaliente, quien sin duda llegará hasta el lugar donde se lo proponga, con la ayuda de Dios y el amor incondicional de éstos otrora jóvenes, que soñaron con tu venida mucho antes que  se hiciera realidad y que  aprendieron a madurar y a vivir contigo.

Gracias por tus besitos y las pupusitas imaginarias, por tus miradas colochas y caricias suaves, por preferir a mamá, parecerte tanto a ella y por reír juntas; teniendo tanto, ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

Con amor, Papá

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s